La Adicción a la Pereza Espiritual

La Adicción a la Pereza Espiritual

Una vez más muy agradecidos con Dios y con productores de esta revista espiritual por el espacio concedido. Sabe amigo lector cada turista que visita Costa Rica inmediatamente pregunta por el “Oso perezoso”. Resulta que estos animales son tan famosos ya que pueden vivir en un mismo árbol desde que nace hasta que muere por una sencilla razón…pereza de moverse a otro árbol. ¿Que le parece?

La Adicción a la Pereza Espiritual?

La Adicción a la Pereza Espiritual?

La pereza en el cristiano es un acto de rebeldía contra el Señor. El nos creó con un sentido de propósito para que pudiéramos ser productivos.  La pereza es muy peligrosa ya que es posible estar demasiado envuelto en la misma sin darnos cuenta y por otro lado una vez que usted está en este vicio es muy difícil salir de él. Sabemos que este problema puede tocar (y de hecho lo hace) a todas las clases sociales dentro de la Iglesia, desde niños que no tienden su cama, hasta padres desempleados por falta de interés en buscar trabajo. Es ahí cuando La pereza pasa de una adicción a una manera de vivir. Increíblemente la pereza toca a la puerta de los predicadores del evangelio más constantemente de lo que usted piensa. Desde tomar un sermón ya hecho en el internet el sábado por la noche, hasta ignorar las visitas o estudios bíblicos en la lista semanal de actividades. En este espacio que dicho sea de paso es breve, nos enfocaremos en las 3 causas  más comunes que convierten a una persona adicta a la pereza, específicamente a la “pereza espiritual”.

  1. Posponer el trabajo.  Esta causa es la número uno de la lista.  La Biblia contiene unos 30 versículos en cuanto a ser diligentes. La palabra “diligente” significa prontitud, hacer lo que  se tenga que hacer como decir “ayer mismo”. No es de extrañar porque se nos hace esta exhortación como cristianos. Es fácil hacer proyectos espirituales; !Mañana si comenzaré a leer mi Biblia, la otra semana comenzaré a orar 3 veces al día! y cosas como estas son las que poco a poco van  convirtiendo la pereza en una adicción. Pablo escribió: “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;” (Rm.12:11).
  2. Nunca planificar el trabajo. El Dios de Abraham de Isaac y de Jacob sin duda alguna es un Dios planificado. Desde la caída de Adán Dios planificó su plan para salvar al hombre (Gn.3:15) incluso antes de la fundación Dios tenía presente el plan de redención para humanidad y el propósito de que su hijo muriera en la cruz (La Iglesia de su hijo) de acuerdo a Efesios 1:3-4. Cuando llegó el cumplimento de los tiempos…(Galatás 4:4) implica que Dios había escogido un tiempo especifico en la historia para enviar a su hijo..Dios tenía un plan. Si Dios que lo sabe todo y es en todo, tenía un plan, ¿No cree usted que nosotros debemos de tener un plan en lo espiritual? Yo planeo ir al cielo y para eso necesito enumerar las cosas que debo de hacer y las que debo de evitar para lograr el objetivo. Es trascendental que cada cristiano tenga un plan de trabajo espiritual. ¿Cuantas almas planea llevar al Señor este año? ¿Cuantos versículos planea memorizar? ¿Cuantos hospitales y cárceles están en su lista para visitar?¿Cuantos niños huérfanos y viudas están incluidos en su presupuesto de este año?. Los ancianos y ministros sin lugar a dudas deben de planear su trabajo; los mensajes, clases bíblicas  y campañas, cuantas congregaciones visitar y apoyar, cuantos viajes misioneros tomar y hasta cuanto dar a la ofrenda por domingo. El trabajo del Señor debe de estar bien planificado, eso no significa que siempre va a salir como lo planeamos pero al menos sabemos hacia donde vamos. Si la pregunta fuere hecha a  usted en este momento¿ Cual sería su respuesta?: ¿Donde se ve usted en lo espiritual de aquí a 5 años y donde estará su congregación de aquí a 10 años?  es mi oración que usted tenga una respuesta concreta a tal pregunta.
  3. Mundanalidad. Cuando el mundo está tan metido en el cristiano el interés por la obra de Dios se pierde, y si usted no trabaja gradualmente para el Señor el mundo lo va a absorber. El Señor exhortó a buscar el reino de Dios primeramente y su justicia y las demás cosas serán añadidas (Mt 6:33) Cuando su trabajo secular está primero usted puede ser una persona  activa siempre ocupado y preocupada por su trabajo pero perezoso para el Señor. El mundo siempre ha sido el enemigo más grande del creyente. Amado lector, este seguro de que el mundo no lo ame, sino que más bien sea su enemigo (Juan 17).

Permítame mencionar brámente algunos pasos a seguir  para vencer la pereza espiritual si usted ha sido culpable y siente estar involucrado con la misma.

  1. Haga las cosas simples primero.  Busque disciplina con aquello que parece fácil de hacer. Inicie con ser fiel cada miércoles por la noche cada domingo.. inicie con 5 minutos de oración  no se… escriba esas cosas sencillas y sea fiel en ejecutarlas.
  2. Divida sus tareas. Separe las tareas o trabajos que tenga que hacer en secciones y llévelas a cabo por fracciones, durante el día o durante la semana. La frase “Divide y vencerás” puede ser usada para bien.
  3. Elimine las distracciones. Para poder terminar algo y que la pereza no lo venza apague cualquier distracción que pueda hacer tropezar la disciplina que usted mismo se está imponiendo. De hecho en eso consiste la disciplina.
  4. Ponga en horario su tiempo libre. No elimine el tiempo por completo no se trata de eso. Es bueno disfrutar los ratos como seres humanos; (Ir a comer con un amigo, ir al cine, ir a facebook) Dios no ha pedido que eliminemos el factor humano sino más bien que brillos dentro del mismo (Mt. 5:16).

Estoy seguro que estas cuatro cosas le ayudarán a salir de esta adicción tan peligrosa. Los cristianos sabemos que el tiempo en esta vida es corto y necesitamos invertir muy bien el tiempo ya que de el también seremos cuenta el día del Juicio. Para terminar permíteme sugerirle el rodearse de gente que le anime en el Señor y que lo impulse. La murmuración ha sido una tremenda propulsora de la pereza. Cuando hermanos comienzan a murmurar de lo horrible que estuvo la comida el domingo en la Iglesia o lo aburrido del Señor la pereza cobra aliento y se fortalece.  Usualmente la gente que más trabaja la que no tiene pereza es la que menos hablan. Sea condescendiente usted de ellos, rodee a aquellos que le han dado la espalda a la pereza espirtual, aprenda de ellos e ignore el pecado de la murmuración.  Cuando logre hacerlo, cuando logre ser activo y arduo en el trabajo para el Señor al final piense en las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.” (Lc. 17:10 LBLA).

 

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Why I Don’t Need a Seal

Why I Don’t Need a Seal

I believe the seal of the Holy Spirit to be a statement of His prophetic presence in the early Christians. As such, I do not believe I am sealed by Him today. That does not bother me.  I know, from experience in teaching, hearing that troubles and even frightens many people. Most times I have approached this topic, people’s reaction has been visceral and emotionally charged.  Quickly we move passed a simple interpretive disagreement. It is apparent that we are treading on ground very important to people.  That tells me, they believe the effect of that seal is more than theoretical – it is critical, if not essential to their faith.

Why do I need a seal?

Why do I need a seal?

That has always troubled me.  It means they believe that something beyond their faith and God’s word is needed. It means that they, at least on some level, have a belief that something that they cannot define (At least, I struggle to find consistent teaching about the nature/effect of the seal) or understand plays an integral role in their daily faithfulness. Whether they understand or acknowledge it, strengthening their faith is ultimately beyond their full control. It accepts that some unseen spiritual conflict has a daily impact on their faith. It suggests a power is in Satan’s possession that is greater than any I have ever found described in scripture.

I reject the concept that a current and active seal of the Spirit is integral to my faith. The armor God provides me through His word is enough for me to face every attack of Satan.  That armor is forged by my soul being transformed by His word – not through some indescribable influence that I cannot understand. I believe I bear the sole responsibility for the “growing in the grace and knowledge of the Lord Jesus Christ.” That does not frighten me. I know His word is true and provides me with everything I need for my life and my godliness. That’s why I don’t need a seal.

 

 

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Getting the Advantage

Getting the Advantage?

The traveling salesman is an example of someone who is trying to get an advantage.  He is seeking to take advantage of your desires so that he may ply his merchandise.  Sadly, we often look at our relationships in this way; “he is someone over whom I can gain an advantage.”  Now, before you say, “I don’t do that,” think for a minute.  If you’ve ever said, this or that person can help me, then you’ve done it.  That’s not to discount that people can be helpful, nor that it is good to be helpful.  However, we’re not supposed to look primarily at people from this perspective.  People are valuable in and of themselves regardless of whether they can help us.

Are you seeking the advantage?

Are you seeking the advantage?

There are at least two things wrong with looking at people from the standpoint of advantage.  First, we see people for their usefulness instead of their value.  Second, we see people as being useful to us, in particular.  These perspectives distort the value of people.  The first perspective distorts their value by deeming others only as good as their usefulness.  This is the great sin of our modern and pragmatic age.  A person’s worth is equated to his utility.  The second perspective says, “You are only worth usefulness to me.”  Self becomes the standard for a person’s value.  One will cease valuing another when he ceases to be useful to him.This is not loving one’s neighbor (Matthew 22:39).

Jesus said, “For what profit is it to a man if he gains the whole world, and loses his own soul? Or what will a man give in exchange for his soul?” (Matthew 16:26).  One soul is worth more than the whole world.  Will we value people the way Jesus did?  God bless you and I love you.

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